Linfoma angioinmunoblástico de células T


El linfoma angioinmunoblástico de células T (AITL) es un subtipo periférico raro de células T maduras y representa aproximadamente el 1–2% de todos los linfomas no Hodgkin (LNH), constituyendo el segundo subtipo más frecuente de linfoma T periférico en el mundo occidental. Se origina a partir de la proliferación monoclonal de células Th foliculares (TFH).

Afecta predominantemente a adultos de edad avanzada, con ligero predominio en varones. Se presenta habitualmente en estado avanzado al momento del diagnóstico en más del 90% de los casos, con un pronóstico desfavorable.
Presenta una estrecha relación con el virus de Epstein‑Barr, el cual se detecta, paradójicamente, en las células B grandes del fondo inflamatorio y no en las células TFH neoplásicas.
 
Clínica
Los síntomas B son frecuentes y suelen estar presentes en el momento del diagnóstico. También es habitual la linfadenopatía generalizada y la hepatoesplenomegalia, así como las lesiones cutáneas.

La intensa desregulación inmune característica de la enfermedad condiciona la aparición de manifestaciones autoinmunes, entre las que destacan la anemia hemolítica autoinmune, la trombocitopenia inmune, la artritis, la vasculitis leucocitoclástica y las alteraciones tiroideas. Además, existe una mayor predisposición a infecciones oportunistas y los pacientes pueden presentar manifestaciones relacionadas con un aumento de permeabilidad vascular como edema periférico, derrame pleural y ascitis. En los casos más avanzados o agresivos, puede desarrollarse un síndrome hemofagocítico (HLH).
Analíticamente, la hipergammaglobulinemia policlonal es un hallazgo característico y frecuente.


Morfología
Aparece un borramiento parcial o total de la arquitectura ganglionar normal. El rasgo más característico es la proliferación arboriforme de vénulas de endotelio alto (HEV), así como una expansión irregular de células dendríticas foliculares (FDC) más allá de los límites de los centros germinales. Los folículos reactivos están habitualmente deplecionados o destruidos.

El infiltrado es polimórfico y heterogéneo, compuesto por una mezcla de linfocitos T y B reactivos, células plasmáticas, eosinófilos e histiocitos. Las células neoplásicas son de tamaño intermedio-grande, con citoplasma claro o pálido y halo perinuclear, y se sitúan preferentemente en la periferia de las HEV. Es frecuente la presencia de células B grandes EBV-positivas dispersas, secundarias a la inmunodeficiencia del microentorno tumoral.

Las células TFH neoplásicas expresan marcadores de diferenciación TFH: CD3+, CD4+, CD10+, BCL6+.


Tratamiento
El tratamiento se realiza principalmente con el esquema CHOP (ciclofosfamida, doxorubicina, vincristina y prednisona) en combinación con inhibidores de la histona desacetilasa (HDACi), ya que esta estrategia ha demostrado mejorar de forma significativa la supervivencia libre de progresión y la supervivencia global en comparación con CHOP en monoterapia.

En pacientes respondedores, la consolidación con trasplante autólogo de progenitores hematopoyéticos (auto‑TPH) mejora los resultados, con una supervivencia libre de progresión a 5 años en torno al 40%.

Sin embargo, el AITL es una neoplasia de curso clínico agresivo y pronóstico desfavorable: la supervivencia mediana es inferior a 3 años y la supervivencia global a 5 años se sitúa alrededor del 30–35%